Los perros locos de Mallorca
Al fin llega la hora de la verdad. Muchas nuevas series hacen su entrada en las parrillas americanas para disfrutar del maravilloso y cruel mundo de las audiencias y el éxito o el fracaso. The Killing, producto AMC o The Borgias en Showtime se estrenaron el pasado lunes; además ayer pudimos ver Breaking in de la Fox o Happy Endings, que la veremos una semana más tarde en la misma cadena.
Muchas nuevas oportunidades de hacerse un hueco entre las grandes, y muchas son las que aún quedan por analizar. De momento, la miniserie británica Mad dogs acaba de llamarme la atención de una forma bastante curiosa, aunque hace ya un par de meses de su emisión.
La serie parece sumida desde el comienzo en una típica película “B” americana donde todo es bastante atractivo: cuatro antiguos compañeros se reencuentran en un aeropuerto (Mallorca) para visitar a un quinto amigo millonario que les ha invitado a pasar una semana con motivo de su prejubilación. Los cuatro visitantes se dan cuenta que la vida que ha llevado su amigo en Mallorca parece totalmente idílica, con excesos en casi todas las facetas que pueden encontrarse: una casa maravillosa, sin responsabilidades y dinero a reventar para comida, alcohol y cualquier cosa que necesiten. Los problemas empiezan a surgir tras un rato de buena armonía y el grupo se da cuenta que a su amigo rico le pasa algo.
Con este panorama comienza una miniserie de cuatro episodios emitidos por la cadena británica Sky 1. La importancia de la amistad, la influencia del dinero y las distintas personalidades con las que cada amigo afronta las circunstancias que se les vienen encima ofrecen una buena fuente de entretenimiento y curiosidades. Me ha encantado la forma que tiene el creador y guionista de la serie, Cris Cole, de hacernos ver la forma en que muchas veces ven a España desde las islas británicas: las dificultades de comunicación y su interés por aprender la lengua castellana, el uso de cánticos y palabras propias de nuestra cultura española para expresar emociones o la admiración por la belleza española.
La costumbre que tienen a veces los americanos de insultar gratuitamente lo que no es como ellos no debe tomarse como referencia para que sea una obligación real. En este caso, me alegra observar que no es así en un producto que viene del Reino Unido y eso hay que mencionarlo of course.
De momento no es que esté hablando de una serie espectacular ni de una obra maestra, porque es fácilmente mejorable en muchos aspectos de ambientación (me recuerda más a una película de adolescentes que a una de mafiosos o algo más “Tarantino”) pero la persona que quiera ver una serie cargada de locura, excesos y problemas de sangre estrafalarios, recomendaría que viese los cuatro capítulos sin dudarlo.





